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13/02/2011
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Una región en el caos - Entrevista con el Dr. Mohssen Massarrat


AUTOR:   Deutsche Militärzeitung

Traducido por  Vicente Romano


Zf. La entrevista siguiente, del Deutsche Militärzeitung (Periódico Militar Alemán),  con Mohssen Massarrat, un iraní residente en Alemania,  confirma la tesis del peligro enorme de una guerra contra Irán y las consecuencias destructivas de semejante guerra para todo el Oriente Próximo y Medio, y posiblemente mucho más allá. La publicamos entera con permiso del autor y del Deutsche Militärzeitung (DMZ)

DMZ. Profesor Massarrat, el comandante supremo de los EEUU William Fallon, responsable para el Próximo Oriente, ha dimitido inesperadamente hace un año. La causa manifiesta de su dimisión es la política usamericana hacia Irán. El almirante Fallon reprochó al gobierno de Washington  que “los comentarios bélicos no suelen ayudar mucho”, acentuando por el contrario la importancia de la diplomacia. ¿Qué puede esperarse de  la dimisión de un alto militar usamericano?

Prof. Dr. M. Massarrat: Honestamente es un  mal síntoma. Pues el paso de Fallon carece de sentido sin verdaderas intenciones bélicas de los EEUU.

¿Considera realista una guerra contra Irán?

Tras la publicación conjunta de 16 funcionarios del servicio secreto usamericano en noviembre pasado, con el que se privó al gobierno de cualquier razón para la guerra, muchos respiraron tranquilos, entre ellos yo. Pero Israel puso inmediatamente en duda este informe. El Presidente George W. Bush y el Vicepresidente Dick Cheney  guardaron silencio durante varios meses, confiaron en el olvido de los seres humanos y volvieron a tocar los tambores de la guerra. Mientras ellos determinen los tejemanejes de los EEUU no puede excluirse una guerra contra Irán. Esto vale también para un presidente como John McCain. Se requiere una medida razonable de previsión para poder evitar todavía – si es que se puede – la guerra. A los viejos planes de los neoconservadores usamericanos para imponer también en Irán un cambio de régimen mediante la guerra, se  suma una razón nueva, relevante desde el punto de vista de la política interior, a saber: Barack Obama.

Imagínese: Israel toma como pretexto el lanzamiento al cosmos del primer satélite iraní, previsto para el verano según el lema “Ya basta”,  y bombardea, primero por sí solo, las instalaciones nucleares de Irán,  los silos de cohetes y las rampas de lanzamiento. El gobierno iraní contraataca. Entonces Bush y Cheney se sienten obligados a entrar en la guerra en ayuda de su aliado. Los neoconservadores no sólo cumplirían así su sueño, sino que al mismo tiempo alcanzarían el objetivo de impedir la victoria de Barack Obama, enemigo de la guerra, a favor de  McCain.

En el centro del conflicto están el discutido programa nuclear  iraní y las declaraciones anti-israelíes del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad. ¿Cree Usted que estos dos factores justifican el rearme verbal y militar contra Irán?

En mi opinión, apenas pueden justificarlo. Más bien parecen ser los pretextos para una nueva guerra en Oriente Medio. Los EEUU aceptan, por ejemplo, las armas atómicas paquistaníes, que ya existen, aunque éstas representan un verdadero peligro para la región, en  contraste con el programa nuclear iraní. La verdadera razón del rearme contra Irán sería más bien el deseo de los neoconservadores usamericanos de introducir un cambio de gobierno en Teherán, alejando así un “perturbador” de la región.

Ha mencionado el arsenal de armas atómicas de Pakistán, que actualmente se encuentra en manos del aliado de EEUU  Prevez Musharraf. El país se ve sacudido por las revueltas internas. ¿Existe el peligro de que las armas atómicas paquistaníes caigan en manos de gobernantes menos fiables?

En ningún caso puede excluirse, pues dentro del aparato militar paquistaní existen, como es sabido, considerables fuerzas islamistas radicales.

¿Representa entonces, según usted, un peligro Irán para Oriente Próximo y Medio, así como para “todo el mundo”?

Actualmente es la única potencia regional que no baila al son de los EEUU. El país se opone a la pretensión hegemónica de los EEUU, que pretenden ejercer el control total de las riquezas naturales así como de las vías para el transporte de petróleo y gas en todas las direcciones. Junto con otros Estados petroleros. Irán incluso estaría en condiciones de poner en serias dificultades el dólar como moneda de cambio. El peligro de los intereses hegemónicos de los EEUU no debe equipararse sin más a los intereses occidentales. Así, por ejemplo, otra moneda fuerte como el euro actuaría de estabilizador, incluso para la debilitada economía usamericana. Pues la economía usamericana se mantiene a  flote como moneda principal gracias a las aportaciones de otras economías, sin las cuales se ahogaría. Por eso se corresponde con los intereses de la comunidad internacional  que la economía usamericana florezca con sus propias aportaciones en vez de con el constante endeudamiento y devaluación del dólar.

¿Qué debe pensarse, en su opinión, del programa nuclear de Irán?

Irán es una potencia regional mediana, y se halla en un dilema de seguridad muy serio ante la capacidad nuclear de Israel para dar el primer golpe. Este problema no tiene nada que ver con el régimen actual de Teherán. Cualquier otro gobierno iraní tendría que abordar este problema. En principio, sólo hay dos posibilidades para Irán: Primera, la creación de una capacidad nuclear de respuesta o entrar en una zona libre de armas atómicas en la región.  Esta debería incluir también, claro está, las armas atómicas de Israel. El gobierno iraní se ha decidido al  parecer por la primera opción y ha emprendido el mismo camino que emprendió Israel desde hace casi 40 años sin ningún castigo por parte del Tratado de Limitación de Armas Atómicas. Pero, paradójicamente, Irán no se entrega a su dilema de seguridad, sino que proclama razones puramente civiles  para su programa atómico.

¿Por qué es paradójico?

Yo estimo que la República Islámica abriga la intención de adquirir en última instancia la capacidad de fabricar bombas atómicas sin violar por eso el Tratado de Limitación de Armas Atómicas. El enmascaramiento de las intenciones militares tras el empleo pacífico de la energía atómica es, en principio, posible. Pero el problema radica en que no se puede convencer a nadie en el mundo de la necesidad de la energía atómica para Irán. Irán dispone de considerables recursos fósiles y, además, tiene la posibilidad de superar la creciente necesidad de energía mediante la aplicación de tecnologías energéticas regenerativas. Por tanto, la sospecha de que Irán persigue otros objetivos con su programa nuclear apenas puede tomarse en serio.

La opinión mundial sería más comprensiva con Irán, y llevaría este debate a otro nivel, si Teherán argumentase con su propio programa de seguridad.

¿Discurriría una acción militar contra Irán como los ataques de Afganistán e Iraq?

Existen planes detallados de Washington para bombardear Irán desde el aire. Se trata de impedir que Teherán pueda devolver el golpe. Por el entorno del Pentágono se sabe que hay unos 2000 objetivos ya seleccionados en Irán que deben ser destruidos.

¿Objetivos militares?

No sólo. Los ataques no sólo deben destruir Irán como fuerza militar regional sino también como Estado capaz de funcionar. Esto implica la destrucción de aeropuertos, vías de comunicación, plantas eléctricas y depuradoras. En semejante plan se toman en cuenta los llamados “daños colaterales”, es decir, el asesinato de civiles.

Eso suena mucho a la estrategia usamericana en Iraq. ¿Se hundirá el sistema militar iraní tan rápido como el iraquí?

Creo que el ejército iraní estaría muy bien en condiciones de ofrecer grandes dificultades a los atacantes y fastidiar los planes del Pentágono. Pero también es muy posible que el ejército iraní, tras los primeros ataques aéreos,  se ocupe de organizar el abastecimiento civil. Hay que imaginarse las centrales eléctricas, los depósitos de agua y las depuradoras de Teherán destruidos al comienzo de los ataques aéreos. Esto paralizaría decisivamente al ejército para la defensa. Y a eso apuntan precisamente los posibles ataques,  a las instalaciones civiles.

Tras la entrada de las fuerzas usamericanas en Bagdad muchos iraquíes saludaron a los EEUU como “libertadores” del régimen de Sadam Hussein. ¿Podrían imaginarse también esas escenas en Teherán?

No lo creo. Puede decirse que la inmensa mayoría de los iraníes se pondrá del lado de su gobierno en caso de guerra. Hasta los críticos del gobierno lo harían si fuese atacado su país.

¿Cómo llega a esa conclusión?

Puedo justificarlo con un ejemplo: Cuando Sadam Hussein atacó Irán en 1980, el mundo creyó que el ejército iraní se hallaba en una situación moralmente desoladora por la revolución islámica ocurrida dos años antes. Partes del ejército eran todavía monárquicos de la época del sha y, en realidad, adversarios de la República Islámica. Pero el ejército se mantuvo unido y pudo rechazar el ataque iraquí, apoyado masivamente con dinero y armas por los EEUU. Ante un ataque israelo-americano sería lo mismo.

¿Qué papel desempeña la República Federal de Alemania en el conflicto iraní?

Desgraciadamente Alemania juega aquí un papel aparentemente imparcial. En realidad, el gobierno federal ha apoyado, llevado a cabo y hasta urdido la política del gobierno Bush, que impone sanciones cada vez mayores contra Irán. Es algo muy ingenuo por parte de Berlín. Pues, en realidad, testas tan inteligentes como la del Ministro de Asuntos Exteriores alemán Frank-Walter Steinmaeier han observado hace tiempo que el programa atómico iraní es para los EEUU un pretexto bélico igual que el de las armas de destrucción masiva en Iraq.

¿Qué consecuencias tendría una guerra para la región?

La región entraría en una larga desestabilización. Irán dejaría de existir como Estado central. Se “afganistaría”, se “iraquizaría”.

¿De qué se beneficiarían más los EEUU, de una nregión estable o inestable?

Me voy  a quedar con el ejemplo de Iraq: De su desestabilización  se benefician ahora la industria militar usamericana y la de construcción y petrolera, que obtuvieron directamente pedidos lucrativos tras la enterada de los EEUU en el país. Íntimamente vinculados a estas ramas de la industria están muchos neoconservadores usamericanos, como, por ejemplo, Dick Cheney y la Ministra de Exteriores Condoleeza Rice. Pero esta política irresponsable, sí, criminal, para beneficio de unos cuantos se contradice diametralmente, en mi opinión, con los intereses a largo plazo de la población usamericana y del mundo entero. Los costes de la guerra no sólo se cargan directamente sobre la mayoría de la población usamericana, sino también, en virtud de  la devaluación del dólar, sobre los países con exceso de dólares y sobre la Unión Europea.

Debería ser evidente que esta redistribución asimétrica de los conglomerados usamericanos, estrechamente imbricados con Washington, no puede durar mucho. Con la desestabilización y la descomposición del Estado multiétnico de Irán se cree garantizar los intereses del complejo militar-industrial de los EEUU y el medio consagrado del reciclaje de los petrodólares en exportaciones de armas a Irán para los años y decenios venideros.

¿Qué papel juega Israel en este conflicto?

Estratégicamente,  Israel es la cabeza de puente segura de los EEUU en esta región. Esta dependencia se basa en la reciprocidad. Para Israel, los EEUU son un aliado vital. El país no sobreviviría sin la continua ayuda militar y financiera de Washington. Por otro lado, los EEUU necesitan a Israel como cabeza de puente estratégica en Oriente Próximo y Medio para sus mencionadas pretensiones hegemónicas. Con un cambio de gobierno en otros Estados de la región (como, por ejemplo, en Irán tras el derrocamiento del sha), los aliados pueden convertirse en enemigos de los EEUU, pero en Israel todos los gobiernos imaginables son siempre fieles aliados de los EEUU.

Actualmente están estacionados en Afganistán unos 3290 soldados del ejército alemán. ¿Tendría una guerra de Irán consecuencias para su seguridad?

¡Con toda seguridad! Cuento con que toda la región se hundiría en el caos. Todos los países aliados de los EEUU que también tienen tropas en Afganistán o en Irán se verán enfrentados a una situación totalmente nueva y tendrán que contar con mayores pérdida humanas, también Alemania.

En la guerra mediática contra Irán por parte de Occidente, siempre se saca a relucir la situación humanitaria iraní, entre otras cosas con el concepto recién creado de “islamofascismo”, que también gustan de usar los medios alemanes. ¿Qué hay que pensar de esto?

En mi opinión es una evolución escandalosa, así como una expresión de la descomposición moral de los medios. Este concepto, que, como es bien sabido, se ha producido en las fábricas de pensamiento israelo-americanas, se ha mantenido durante largo tiempo en el paisaje mediático alemán, como acertadamente se observa. Hasta Die Zeit, Der Spiegel y la Frankfurte Allgemeine Zeitung utilizan desgraciadamente  este tópico absurdo. Con este concepto se sugiere que los Estados islámicos son potencialmente  Estados fascistas.

¿Qué objetivos se persiguen con esta sugerencia, en su opinión?

Sirve para apelar a los reflejos antifascistas en las democracias occidentales. Pues, contra el fascismo están permitidos todos los medios, incluidos los militares. La punta de lanza de ese supuesto nuevo fascismo es Teherán. Muchos de los que transportan y edulcoran este concepto del “islamofascismo” propagan más o menos abiertamente una “solución final de la cuestión iraní”.  Claro que el concepto de “solución final” no aparece aquí o se desliza inaudible. Además, resulta paradójico oír también estas cosas precisamente desde Israel, donde significa nada más y nada menos que minimizar el nacionalsocialismo comparándolo con Irán. Se abusa así de las victimas del Holocausto a fin de justificar nuevos crímenes contra los países islámicos. Para ello hay que tener muy en cuenta que los judíos jamás sufrieron daño alguno en Irán por su fe. Desde hace siglos los judíos viven en paz en las sociedades islamo-orientales, lo que no se puede afirmar precisamente de Europa.

¿Nos esperan en el futuro guerras que, de entrada, pueden iniciarse con la argumentación “antifascista”?

Quisiera recordar que antes del ataque de la OTAN a Yugoslavia en 1999  apareció semejante argumentación. Sobre todo el antiguo Ministro alemán de Exteriores Joschka Fischer y el antiguo Ministro de Defensa Rudolf Scharping trabajaron con tales parámetros. Esto también es un signo de la vertiginosa decadencia moral  de la política y de los medios. Así que es muy posible que esto haga escuela para el futuro. Aunque tampoco debemos ser demasiado pesimistas, nunca es demasiado tarde para cambiar algo.

¿Cómo puede funcionar eso?

Empleando, dentro de las posibilidades, la honestidad y veracidad en la política.

¿Hasta qué punto es creíble la posición de los EEUU en la cuestión de los derechos humanos dada la estrecha unión de Washington con monarquías islámicas feudales y antidemocráticas como la de Arabia Saudita, por ejemplo?

Creo que esa contradicción habla por sí sola. Cierto, se puede criticar el desarrollo democrático de Irán. Incluso lo que se refiere a los derechos humanaos no debiera callarse. Pero comparado con Arabia Saudita es un país democrático. También debiera tomarse en cuenta la evolución de los dos últimos decenios en los que los reformistas de Teherán obtuvieron grandes logros. No veo ninguna razón para los tintes negros que hoy se pintan en Occidente. 

¿Cómo definiría los intereses alemanes en esta región?

Se trata, sobre todo, de la cuestión energética. Los intereses de Alemania y de Europa consisten en garantizar el abastecimiento de energía, que durante los próximos 40 o 50 años se basará principalmente en productos energéticos fósiles. ¿Por qué no podría esto funcionar como funciona hoy, por ejemplo, entre Europa y Rusia en esta esfera: sobre la base de la cooperación y del comercio libre? Para esto, los Estados europeos y, sobre todo, Alemania,  deberían tomar conciencia de separarse de los intereses hegemónicos de los EEUU y seguir una política independiente, dirigida hacia la cooperación y el comercio justo col los Estados de Oriente Próximo y Medio.

En años anteriores Alemania gozaba de una buena reputación en el mundo islámico. Pero la República Federal de Alemania perdió gran parte de su prestigio a causa de su participación en la ocupación de Afganistán. ¿Ve alguna posibilidad de volver a normalizar esta relación?

¡Pues claro! Voy a dar un ejemplo concreto. Cuando el antiguo canciller Gerhard Schröder  rechazó claramente la participación alemana en la guerra de Iraq y cuando el presidente francés Jaques Chirac adoptó también esta posición, se convirtieron de la noche a la mañana en los europeos más creíbles en todo el mundo islámico. Chirac visitó unas semanas más tarde Argelia, país que sigue teniendo problemas con sus antiguos colonialistas, y fue recibido jubilosamente por casi un millón de personas debido a su política contra la guerra de Iraq. Ya ve que nunca es demasiado tarde.

¿Ve la posibilidad de una solución pacífica al conflicto de Irán?

Sí, una posibilidad difícil, pero realista, estribaría en un proceso de seguridad común y cooperación, de poner en marcha una especie de CSCE (Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa) para Orienten Próximo y Medio. Es difícil, porque todos los que, como EEUU e Israel, persiguen ahora sus objetivos con su política de “divide y vencerás”, mediante división y debilitamiento del adversario, por ejemplo en Palestina con la división entre la OLP y Hamás, y en Orienten Medio con los resentimientos entre sunitas y chiitas, perderán en última instancia y, por consiguiente, intentan impedir esta perspectiva.

Esto es realista porque todos los Estados de la región, incluida la población de Israel,  se beneficiarían a medio y largo plazo de un diálogo y de la paulatina aproximación a un concepto  de “seguridad común” y de cooperación económica. En 1943 era con toda probabilidad inimaginable que 10 años después se reconciliarían alemanes y franceses, de suerte que las guerras entre Estados quedarían excluidas en la UE, y que,  30 años después, la UE se convertiría en una economía floreciente en interés de sus poblaciones.

Muchas gracias por su entrevista, profesor Massarrat.



Fuente: Deutsche Militärzeitung, Nr. 63/2008 y Zeit-Fragen Nr. 23

Artículo original publicado en junio de 2008 

Sobre el entrevistado

Vicente Romano es miembro de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor, al revisor y la fuente.

URL de este artículo en Tlaxcala:
http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=5301&lg=es

 


UMMA: 10/06/2008

 
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